La balsamina es una planta que pertenece a la familia de las balsamináceas. Si bien es conocida por su uso ornamental, lo cierto es que durante siglos ha sido utilizada como planta medicinal, tanto por la medicina alternativa como la tradicional. De hecho, en Europa fue introducida en 1568 para el tratamiento de heridas.

Características de la balsamina

La balsamina es de origen africano, pero con el paso del tiempo su presencia se extendió por América Central, Asia, Australia y México. Por lo general florece en primavera, aunque es capaz de hacerlo en cualquier época del año; siempre y cuando se den las condiciones apropiadas para su crecimiento.

Su composición consiste en flores de pequeño tamaño y de color amarillo pálido, se asemejan mucho a las flores del pepino y la calabaza, su fruto es de color naranja brillante y su tallo es como de arbustos. Cabe destacar que cuando el fruto termina el proceso de maduración, el fruto procede a estallar haciendo alarde de sus numerosas semillas cubiertas de una capa viscosa de brillante color escarlata.

¿Para qué sirve la balsamina?

La balsamina es rica en carbohidratos, proteínas y vitaminas, en especial la vitamina A y C, también contiene minerales ideales para el organismo. Toda su composición hace que resulte útil como antioxidante, antimicrobiana y antiviral.

También es usada para tratar la obesidad, la diabetes, enfermedades causada por virus, anorexia, glaucoma, psoriasis, hidropesía, reumatismo, entre otros.

Por ejemplo, las infusiones de balsamina son altamente recomendadas para disolver piedras en los riñones y vejiga (conoce una alternativa para disolver piedras en los riñones de forma natural), también es usada como ungüento o pomada para curar úlceras, heridas y hemorroides e incluso los baños de balsamina son beneficiosos para aliviar los síntomas del reumatismo.

Por otra parte, en el caso de la diabetes, la balsamina actúa como agente hipoglucémico, disminuyendo considerablemente los niveles de glucosa séricos. Y en relación al cáncer y el SIDA, el fruto produce una proteína denominada MAP30 que tiene la posibilidad de eliminar los virus y retrasar el crecimiento de algunas células cancerosas.

Sin embargo, se debe tener en consideración que muchos de estos usos están basados en tradición o investigación limitada. Por lo tanto, en casos de afecciones serias, el médico calificado es quien deberá evaluar y recomendar el tratamiento adecuado para su padecimiento.

Preparación

Para realizar la infusión se necesita: 1 cucharada de té de balsamina y un vaso de agua.

Es muy fácil de preparar, sólo deberás calentar el agua hasta que comience a hervir, en ese momento se introduce la cucharada de té y se deja a fuego lento por 20 minutos. Y, por último, después que esté listo se deja reposar por al menos 10 minutos para luego proceder a beber. La dosis recomendada es de 1 cucharada de té por día. El exceso puede causar vómito, diarrea o dolor abdominal.

También hay quien come el fruto como alimento o jugo, aunque ésta es extremadamente amarga. El máximo que se puede consumir por día es 50 ml de jugo o 1 fruto pequeño.

Contraindicaciones

Un rasgo importante que se debe tener en cuenta sobre esta planta es que durante la etapa de florecimiento produce en su composición alto contenido de ácido ascórbico, por lo tanto, se trata de una planta venenosa. Sin embargo, si tomamos la precaución de consultar al médico y seguir sus instrucciones podremos beneficiarnos de sus propiedades sin asumir ningún tipo de riesgo.

Ahora bien, deberán evitar su consumo en absoluto, las mujeres embarazadas o que están en etapa de lactancia, los niños menores de 14 años, personas que sufren hipoglicemia o que padezca de enfermedades en el sistema digestivo.

Tampoco deberá consumirlo quien está tomando medicamentos para disminuir el azúcar en la sangre, pues la combinación podría amplificar el efecto y producir una disminución exagerada de glucosa, causando hipoglicemia severa. Para este tipo de paciente, lo mejor es reducir la dosis de las medicinas y de esta manera equilibrar las propiedades tanto de la balsamina como del medicamento actual.

Otra recomendación significativa es no excederse de la dosis recomendada anteriormente, ya que una sobredosis de balsamina se considera envenenamiento.

Dato curioso sobre su nombre

Su denominación científica “Momordica charantia”, deriva del verbo latino “mordeo”, que significa morder. Es curioso su nombre, pues hace referencia a la superficie rayada que manifiesta después de su estallido al madurar, haciendo que parezca el resultado de una mordida.

Es conocido por una gran variedad de nombres característicos según el idioma del lugar donde se cultive, por ejemplo: balsam-apple (inglés), pomo meraviglia (italiano), pepino de Sae Gregoria (portugués), balsamina (español), etc.