Los laxantes son comúnmente utilizados para provocar de manera intencionada la defecación o eliminación de heces, bien sea por estreñimiento o a fin de preparar el colon para un posterior examen rectal o intestinal.

Ahora bien, aunque es verdad que existen muchos laxantes en el mercado, no hay nada mejor que optar por lo natural. Por ello hoy hablaremos de la sal de Epsom como laxante, la cual es usada en el mayor de los casos para contrarrestar el estreñimiento. Veamos.

¿De qué se trata?

La sal de Epsom, también conocida como sal de higuera, es una sustancia formada por diferentes sales, principalmente por el sulfato de magnesio. Por lo tanto, no es sal, sino que consiste en un compuesto mineral de origen natural utilizado por años para fines médicos.

Su descubrimiento tuvo lugar en una región de Inglaterra que lleva el nombre ‘Epsom’, de modo que la denominación de esta sustancia se lo debe a su lugar de origen.

Beneficios

La dificultad para evacuar o estreñimiento se produce por el lento movimiento de las heces por el colon, en otras palabras, a la disminución de actividad muscular en el intestino, por ejemplo, cuando las evacuaciones se llevan a cabo por múltiples razones en menos de tres veces por semana. De manera que a medida que transcurre el tiempo sin ser expulsado, las heces comienzan a tornarse duras y secas, haciendo más difícil la deposición.

Cuando esto sucede, la sal de Epsom como laxante es ideal, pues actúa como laxante osmótico. Gracias a que contiene una gran cantidad de magnesio se produce el efecto adecuado que activa el proceso muscular en todo el cuerpo, lo que incluye el intestino. Además, permite que aumente la cantidad de líquido, reblandeciendo las heces, lo que a su vez permite una evacuación casi que inmediata.

Otro de los beneficios es la depuración del hígado, ya que favorece la expulsión de piedras depositadas o incrustadas, y al mismo tiempo elimina las toxinas acumuladas en el organismo.

Compra la sal de Epsom adecuada

En las farmacias hallarás una enorme variedad de este compuesto, pero no todas proporcionan los mismos beneficios. Por ello, cuando veas el producto fíjate que contenga sulfato de magnesio, si menciona que su ingrediente principal es otro diferente al magnesio, no lo compres.

Otro dato que te puede ser útil al escoger cual comprar, es asegurarte de que esté en su paquete sellado y que cumpla con las normas de la FDA (Food and Drug Administration o Administración de Alimentos y Medicamentos, es el organismo responsable de proteger la salud pública en los Estados Unidos, mediante la regulación de los medicamentos de uso humano).

Siempre y cuando cumpla con lo anteriormente mencionado puedes optar por adquirirlo en tiendas físicas o en línea.

¿Cómo usarla?

Te explicaremos los pasos para que uses correctamente la sal de Epsom como laxante.

  1. Coloca alrededor de 240 mililitros de agua en una olla y procede a calentar a fuego medio. No permitas que hierva el agua, lo importante es que esté más caliente que la temperatura ambiente.
  2. Añade al agua una cucharadita de sal de Epsom y revuelve bien hasta que se disuelva. Para mejorar el sabor puedes agregar un poco de zumo de limón.
  3. Consume la mezcla cuando esté tibia. Debes tomártela en un solo trago.

Para mayor efectividad es necesario beber el preparado dos veces al día, con mínimo 4 horas de diferencia entre ambas. Puedes continuar haciéndolo por hasta 4 días, sin excederse de la dosis. Si después de ese tiempo aun no ves resultado, pide ayuda a tu médico de cabecera. Es sumamente importante resaltar que no se debe consumir más de lo indicado, ya que su consumo indebido puede ocasionar graves consecuencias.

Para tener claro la cantidad de sal de Epsom que se debe colocar al agua, de acuerdo a la edad de la persona, dejamos la siguiente guía:

  • Adultos y niños mayores de 12 años: 2 a 4 cucharaditas.
  • Niños de 6 a 11 años: 1 a 2 cucharaditas.

Precauciones

La sal de Epson es un producto que debe ser utilizado bajo vigilancia médica.

Además, si presentas los siguientes síntomas, debes evitar utilizarlo como laxante.

  • Dolor estomacal fuerte.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Sangrado rectal.

Tampoco lo consumas si estás tomando antibióticos, tales como tobramicina, gentamicina, neomicina o amikacina como tratamiento actual. O si consumes medicinas para la presión arterial, diuréticos, analgésicos, antiácidos o antidepresivos.

Y en caso de estar embarazada o en periodo de lactancia, consulta tu médico antes de emplearla.

Acá te traemos otras alternativas para vencer al estreñimiento naturalmente.